22 ene. 2016

Reseña: Seraphina


¡Hola, queridos lectores! ¿Cómo ha empezado 2016? Fue justo hace un año, en Enero de 2015, cuando Nocturna Ediciones publicó Seraphina, una novela de fantasía que fue catalogada de fabulosa cuanto menos. Así, con su secuela y final de saga en camino, he decidido hacer esta reseña. Reseña que, por cierto, me ha resultado algo dolorosa, pues este es un libro que podría haber acabado fácilmente entre mis favoritos si todo hubiese estado bien llevado. Y es que ¿cómo puede alguien hacer tantas cosas bien y tantas cosas mal en una misma novela?

Ains.

Con todos vosotros, Seraphina.




Título Original: Seraphina
Saga: Seraphina #1, dilogía
Autor: Rachel Hartman
Editorial: Nocturna
Género: Fantasía, Romance, Dragones.
ISBN: 9788494286292
Páginas: 545
Precio: 17,00€




Sinopsis:

En un reino mágico y sombrío en el que humanos y dragones conviven con una paz inestable, Seraphina es una música joven y talentosa (pese a ser humana) que acaba de entrar en el coro de la corte. Allí, las intrigas políticas son el pan de cada día. Poco después de su llegada, una noticia atraviesa los muros de palacio: un miembro de la familia real ha sido asesinado. Inmediatamente, los cimientos de esa fachada de paz se resquebrajan.

Para investigar el crimen, Seraphina se alía con el perspicaz Lucian Kiggs, capitán de la guardia real. Pero todo el mundo tiene secretos, y ella no es una excepción: lo que oculta haría que la condenaran a muerte.




Seraphina es la protagonista de esta historia de humanos y dragones. Se nos presenta como una joven curiosa, observadora e inteligente; tan inteligente, de hecho, que los personajes nos lo tienen que estar recordando cada dos capítulos para que no parezca lo contrario. Como no podía ser de otra forma, apenas la he visto demostrarlo y para nada cumple con las expectativas sobre ella con las que nos van cargando el resto de personajes. No, querida Seraphina, lo quieras o no, no eres especial. Eres la típica heroína mainstream de literatura juvenil. La mayoría de sus monólogos internos, además, podrían haber sido fácilmente sustituidos por las frases “¿Qué es esto que siento en mi pecho?” y “No debo dejar que nadie se acerque emocionalmente a mí” sin que cambiara absolutamente nada de la novela. Nada. Mención de honor para la primera frase del libro, en la que Phina dice, textualmente: 


“Recuerdo mi nacimiento”.
(Seraphina, opuesto matemático a Dory)


Hay tantas cosas mal ahí que ni siquiera sé si merece la pena citarlas.


"Vale, nos ha quedado claro que no te gusta la prota", quizá diréis. "¿Cómo son el resto de personajes?". En una palabra: geniales. Los secundarios creados por Hartman son, sin lugar a dudas, lo mejor de sus quinientas páginas. Orma, mentor de Seraphina; Glisselda, la brillante y orgullosa princesa; Kiggs, el príncipe bastardo; Comonot, líder de los dragones. Son personajes verdaderamente carismáticos, interesantes y bien construidos. Sus voces son distinguibles y bien conseguidas, aunque se hacen un poco desperdicio debido a que no los vemos interactuar entre ellos, pues la única persona con la que alguna vez hablan es la protagonista. Lástima que nuestra música favorita tenga la elocuencia de un ladrillo.


Seraphina, Glisselda y Kiggs, MAPS mode activated!


En cuanto a la trama en sí misma, me ha gustado, pero lo cierto es que me esperaba otra cosa. Si las intrigas políticas son el pan de cada día, tal como dice la sinopsis, entonces el reino anda bastante escaso de provisiones. De la única que se nos hace conocedores apenas vemos más que los cimientos; ni hablar ya de la supuesta investigación del crimen, donde se nos muestra un cacho y de milagro. El susodicho ni siquiera importa tanto a la hora de narrar: es usado como detonante, como recordatorio de que hay una trama que hila todo lo que va ocurriendo. Quizá otras reseñas difieran conmigo, pero en mi humilde opinión, toda la parafernalia del asesinato se acaba volviendo irrelevante conforme pasan las páginas. Cualquier otro plot device hubiera funcionado igual o incluso mejor. Esta es la historia de una chica que no puede aceptarse a sí misma y las relaciones entre dragones y humanos en un mundo al borde de la guerra. Y como tal, es muy disfrutable, pero si buscabas un thriller con tintes fantásticos, me temo que este no es tu libro.

Esta es, esencialmente, una novela basada en los personajes que la pueblan y sus relaciones y, como otras de su clase, cabe esperar cierta lentitud en su ritmo. No obstante, incluso para el panorama de los libros character-driven, aguantar el primer cuarto de Seraphina se convierte aquí en algo digno de encomio. El libro se pasa cuarenta páginas para contarnos un secreto que se ve venir desde el primer capítulo. Y justo cuando pensábamos que todo había terminado, descubrimos que nos esperan aún otras setenta llenas de backstory; páginas y páginas de exposición donde la historia avanza a ritmo de tortuga coja ascendiendo el Everest. Eso sí, después va como la seda y comienza a enganchar de verdad, pero no hubiera hecho daño a nadie repartir poco a poco todos esos datos sobre el argumento, pienso yo. 

"A ver cómo me quito esta cosa de entre los dientes... venga...ya casi está..."


Otro trabajo bien hecho y que a su vez entra en conflicto por cómo lo ha tratado la autora es el tema del world building. Lo básico (clases sociales, religión, costumbres, razas…) está presentado de manera elegante y bien desarrollada; pero en cuanto nos metemos en el terreno de los términos inventados, las cosas dejan de cuadrar. Los conceptos principales se explican mínimamente al introducirlos, pero para el resto del vocabulario que puebla la novela deberás interrumpir la lectura y buscar su significado en el glosario del final del libro, algo con lo que, personalmente, me encuentro a disgusto como lector. No ha habido forma de encontrar suficiente contexto entre los párrafos para que lograse definir palabras como daanita, ker, mootya o piel-nueva, entre otros. Viniendo además de los libros de Brandon Sanderson, maestro en añadir nuevos vocablos, no puedo evitar fruncir el ceño ante el método en el que Hartman se los ha ido sacando de la manga.

Pero me dejo lo mejor para el final. Hay dos motivos por los que este libro destaca entre el resto de fantasía juvenil. El primero es la prosa. Sin ser ninguna maravilla de la retórica, el estilo de Seraphina es casi invisible. Apenas se nota la mano del autor y la frases parecen construidas como si de verdad las estuvieran pensando y diciendo los mismos personajes, algo que hace destacar la primera persona y te hace sentir como si la historia no pudiese haber sido contada de ninguna otra forma. Y eso se lo tengo que reconocer a Seraphina: su uso de la primera persona es espectacular y totalmente inmersivo. El segundo motivo son las ideas. 

Los conceptos de este libro brillan con luz propia, haciéndolo único entre tantos libros de dragones y conspiraciones: sus dragones lógicos y racionales, cuyas máximas son la ciencia y el orden, el jardín del pensamiento, la filosofía, la forma de expresar la música. Notaba el mundo de Rachel Hartman a través de cada palabra, y aun así, para mi completa frustración, seguía atascado en la mente de un personaje que, aunque su historia estaba bien contada, nunca llegó a importarme lo suficiente.





Seraphina es un libro con muchos claroscuros. Cuenta con un argumento interesante, pero solo si estás dispuesto a superar cien páginas de lenta exposición. Sus secundarios están perfectamente construidos, pero la protagonista no se encuentra a la altura. Todo esto no hace más que restar puntos a un conjunto que, sin embargo, merece la pena por la calidad de sus ideas, por los temas que trata y por los personajes que pueblan esta fantasía con aires renacentistas. Por mi parte, voy a darle una oportunidad al desenlace que Nocturna publicará en breve, a ver si acaba por sorprenderme.

¡Gracias por leer!




Nota: 3'5/5

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